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jueves, 16 de julio de 2015

La segunda «bajada de pantalones» de SYRIZA y la respuesta espontánea del pueblo griego [Recopilación documental]; Equipo de Bitácora (M-L), 2015

SYRIZA tan solo lleva en el gobierno seis meses y ya ha traicionado abiertamente dos veces su propia línea programática, ya son dos veces las que ha tomado el pelo y traicionado los intereses de las clases trabajadoras griegas. Repasemos los acontecimientos brevemente desde enero hasta aquí:

1) Sin duda el triunfo electoral de SYRIZA en enero de 2015 atrapó en euforia a muchos sin formación ideológica, o simples seguidistas de los medios de comunicación, y en consecuencia creyeron realmente en SYRIZA como el partido que resolvería de modo revolucionario la crisis económica griega, e incluso como un partido para navegar hacia aguas socialistas. Así lo registramos:

«Con el triunfo de SYRIZA –en español: Coalición de Izquierdas Radical– de Alexis Tsipras en las recientes elecciones al parlamento del 25 de enero de 2015, queríamos repasar ciertos fenómenos acaecidos en Grecia, de sus partidos, y hacer un repaso histórico de todo este contexto. Y dado el hecho de que no son pocos pseudorevolucionarios que han caído en la euforia del triunfo de este partido –a causa de su endeble preparación ideológica que es explotada por los medios de comunicación de la pseudoizquierda en favor de SYRIZA y de los medios más conservadores en contra de SYRIZA–, y que insisten en un pretendido cambio de dirección política hacia la «izquierda», e incluso existen los que se atreven a emplear el apelativo de que es un partido revolucionario, antiimperialista, rupturista con el sistema capitalista, en pro del socialismo –nada más lejos de la realidad–, se hace necesario pues, este documento, similar al que en su día hicimos con el ascenso gradual de Podemos en la política española». (Equipo de Bitácora (M-L); Syriza y la euforia de la llamada «izquierda» [Recopilación Documental], 28 de enero de 2015)

2) La primera «bajada de pantalones», claudicación, capitulación, traición, o como quiera llamarse vino con el listado de reformas del Gobierno Griego al Eurogrupo el 20 de febrero de 2015, este listado incluía:

«Consolidar los planes privados de pensiones como forma de reducir los gastos de la Seguridad Social: Sí, ha leído bien, Syriza promoverá el uso de los planes privados de pensiones para evitar que los gastos en la Seguridad Social sigan creciendo. Supongo que a esto se referirán muchos cuando hablan de «desmantelar y privatizar por la puerta de atrás el Estado de Bienestar para promover el negociete de los bancos». Bueno, si es así, en Grecia disponen de todo un referente al respecto. No readmisión de los funcionarios despedidos por los anteriores gobiernos: Syriza se compromete a no bajar los sueldos de los funcionarios pero tampoco tiene permitido incrementar el gasto total en salarios públicos. O dicho de otra forma, ni subidas salariales ni nuevas contrataciones –salvo para reponer la plaza de algunos de los funcionarios que se vayan jubilando–. Como Rajoy, vaya. Recortes en educación, sanidad y asistencia social: Syriza se compromete a «revisar y controlar el gasto en todas las áreas de la administración –educación, defensa, transporte, ayuntamientos y beneficios sociales–». Asimismo, también habla de «controlar el gasto sanitario y mejora la provisión de servicios de calidad, asegurando el acceso universal». El lenguaje típicamente troikiano –idéntico al utilizado por Rajoy para aprobar sus propios recortes– apunta, como poco, a que los recortes anteriores se mantendrán cuando no ahondarán. No habrá más gasto en servicios sociales, de modo que es de suponer que la «crisis humanitaria» provocada por el austericidio en materia de política social seguirá tal cual. Mantener todos los compromisos de privatizaciones de activos públicos: Las privatizaciones ya acordadas se mantendrán en las condiciones aprobadas por los anteriores gobiernos –¿Syriza ratifica el reparto caprichoso de «lo público» acometido por la cleptocracia anterior?–. Los proyectos de privatización no se cancelarán, si bien podrán revisarse las condiciones preliminarmente acordadas. La Troika decidirá cuándo se sube el salario mínimo: Aquí sí son bastante claros cuando dicen que «la magnitud y el momento de cambiar el salario mínimo se consultará con los socios europeos y las instituciones internacionales, incluyendo la OIT, así como de una nueva autoridad independiente que evaluará si los cambios en los salarios van en línea con la mejora de la productividad y de la competitividad». Primero aumento de la productividad, luego aumento de los salarios mínimos. Lo mismo que hemos venido escuchando en España desde hace años». (Libremercado; Syriza se arrodilla ante la Troika, 25 de febrero de 2015)

3)  SYRIZA, el presunto partido que llego al poder bajo los lemas «antiausteridad» pensó en convocar un referéndum el 5 de julio de 2015 para ver si se votaba el «SÍ» y de nuevo el gobierno llegaba a un nuevo acuerdo de rescate con la Troika, o si se votaba el «NO» y rechazaba el mencionado nuevo rescate, y sus condiciones, y en su lugar presumiblemente el gobierno tomaría otras medidas económicas necesarias para acabar con la crisis económica y el sufrimiento del pueblo griego. Con una participación del 62,50% se consiguió un NO rotundo respaldado por el 61,31%. ¿Pero que hizo el partido abanderado del «NO» y de la «antiausteridad»? Cometer una segunda barrabasada de cara al pueblo griego y aceptar un nuevo rescate –el tercero para Grecia– a cambio de aceptar como condiciones subir los impuestos y las bajar las pensiones. ¡Lo gracioso es que encima Tsipras ha tenido que sacar tales reformas en el Parlamento Griego con la ayuda de los votos de Nueva Democracia y el PASOK!, pues 32 diputados de su propio partido –SYRIZA– se han negado a votar a favor de las reformas que la Troika exige para el nuevo rescate. ¡Penosa y patética situación surrealista la que nos regala para los anales de la historia el señor Tsipras!

¿Y muchos lectores aún se preguntaran pues de donde salía esa actitud tan demagógica, claudicante, voluble e inestable? 

a) Pues de las concepciones económicas revisionistas de la economía mixta, promulgadas ya en su momento por los revisionistas del eurocomunista Partido Comunista de Santiago Carrillo en su programa, o de las recetas económica del Frente Sandinista de Liberación Nacional de Daniel Ortega de los 80, ¡O de la economía mixta de la Nicaragua actual, pues recordemos que Tsipras se declara admirador y seguidor del «socialismo del siglo XXI»:

«También, entre otros, es de vital importancia para redefinir el papel y la contribución de todas las formas económicas, las empresas públicas, las pequeñas empresas privadas, grandes empresas privadas, cooperativas e iniciativas económicas solidarias basadas, en el marco de una economía mixta, para un planeado y específica transición a un nuevo sistema productivo, socialmente justo y ambientalmente sostenible. (...) Vamos a investigar directamente las opciones para la formación de colaboraciones programáticas entre el sector público y las empresas privadas, locales y extranjeras, destinados a desarrollar las empresas y la expansión en nuevos sentidos de maniobra tanto en Grecia como en el extranjero». (Yannis Dragasakis; El Programa Económico de SYRIZA-EKM, 2012)

b) Del propio concepto de los líderes de SYRIZA sobre la Unión Europea:

«En la cuestión de la Comunidad Económica Europea, que es lo que hoy conocemos como Unión Europea, el partido griego de SYRIZA es favorable a que Grecia participe en ella, y propone como el Partido Comunista Italiano –y otras organizaciones revisionistas– en su momento cambiarla en pro del socialismo desde dentro a través del Parlamento Europeo. Para tal propósito SYRIZA se une a otros partidos de «izquierda» como Izquierda Unida de España y Podemos de España, el Partido de la Refundación Comunista en Italia –uno de los sucesores de mantener el PCI de Berlinguer– entre otros, y forman el Partido de la Izquierda Europea en el Parlamento Europeo». (Equipo de Bitácora (M-L); ¿Es Alexis Tsipras el nuevo Enrico Berlinguer?, 2015)

c) De la propia estructura organizativa e ideológica de su partido:

«Por supuesto un partido que no tiene claridad en lo ideológico da pie a la introducción de manifestaciones e institucionalización de ideologías burguesas y pequeño burguesas en su seno, eso incluye desde desviaciones anarquistas, reformistas, revisionistas, sindicalistas, y todas las imaginables, y a que cada grupo presente su plataforma ideológica y organizativa, traduciéndose en el surgimiento de fracciones y líneas. Todo ello es consecuencia de que en dicho partido no se deje claro de qué ideología rige el partido y eso redunda en que entre sus miembros nunca estén de acuerdo ni siquiera en cuáles son los objetivos de militar en tal partido, pues cada uno tendrá los suyos según su ideología particular; ni cuáles son los objetivos mínimos y máximos cuando el partido tenga el poder en sus manos; pues cada uno tendrá su visión de sociedad a construir». (Equipo de Bitácora (M-L); ¿Es Alexis Tsipras el nuevo Enrico Berlinguer?, 2015)

4) Recordemos la reacción y postura de las organizaciones aliadas de SYRIZA en el Parlamento Europeo como Podemos durante el 23 de febrero ante el acuerdo entre SYRIZA y la Troika. Allí Pablo Iglesias dijo aquello de «Por fin hay un gobierno del sur de Europa que negocia y no obedece». Esto como comentamos significaba que:

«O lo que es lo mismo, está contento de que el nuevo gobierno griego haya podido «negociar» para acabar haciendo lo mismo que los gobiernos que no «negociaban sino directamente obedecían»: esto es, realizar reformas en detrimento de las clases trabajadoras y en pro de la burguesía nacional y extranjera por exigencia y presión directa de la Troika –Comisión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional–. Con este ejemplo sencillo nos preguntamos: ¿qué credibilidad le puede quedar a Pablo Iglesias cuando declaraba en esa misma entrevista que «hay varios sectores que creo que deberían ser desprivatizados» cuando apoya el listado de reformas de Alexis Tsipras del 20 de febrero que reniega del programa desprivatizador de SYRIZA con el que acababa de llegar al poder? ¿Quién va a creer en cualquiera de las otras propuestas similares a las de SYRIZA que ha prometido Podemos? ¿Quién va a creer entonces a este Tsipras español sino los que se benefician de la falsa apariencia de «cambio» con Podemos?». (Equipo de Bitácora (M-L); El desgaste paulatino de la credibilidad de Podemos, 23 de marzo de 2015)

El 5 de julio de 2015 tuvo lugar el referéndum griego de 2015. Con un 62.50 % la opción del NO triunfó. El pueblo griego rechazó abiertamente las condiciones del rescate propuesto por la Unión Europea, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Central Europeo. Bien, ¿y cuál ha sido la postura de Podemos en este nuevo acuerdo para el rescate? Como en febrero de 2015, Podemos ha adoptado un patético seguidismo carente de análisis y crítica. ¿Qué ha dicho Pablo Iglesias ante el último show de Tsipras de aceptar pese a todo las condiciones de la Troika desoyendo a sus votantes y su pueblo? Iglesias le ha justificado diciendo que «Tristemente lo único que podían hacer» y que ellos  ya dijeron que apoyarían «lo que apoye el Parlamento griego» y que serían «respetuosos con lo que apoyaran ellos». ¡¿Y ya está?! ¿Eso es todo el análisis de este «gran adaptador de las ideas leninistas a nuestros tiempos» como le califica Anguita para risa de todos? Este tipo de respuestas cortas y oportunistas ante una situación tan sumamente capituladora nos recuerda enormemente a cuando Andréi Zhdánov respondía ante las justificaciones del revisionista italiano Luigi Longo, diciéndole que para ser un «revolucionario» quería ser «más parlamentarista que los propios parlamentarios» demócrata-burgueses en sus soluciones para Italia.

5) Los oportunistas «cuentacuentos» ahora, ante el ridículo histórico y monumental de su ídolo de barro Alexis Tsipras, nos intentan vender que la «opción revolucionaria griega» puede que pase por Yanis Varufakis, ¡si señores, según esta gente los destinos del proletariado griego para algunos pasan por el antiguo asesor del socialdemócrata Yorgos Papandreu del PASOK y del hombre que entregó la claudicación al Eurogrupo de febrero de 2015! Pongamos el ejemplo sencillo de cuando los mismos «cuentacuentos» nos decían que el giro a la derecha constante de Podemos en marzo eran a causa de que un solo hombre, Juan Carlos Monedero, que el pobre había sido «forzado a  dimitir» obgliando al partido a quedar a merced de los menos revolucionarios, ¿cuál fue nuestra respuesta ante tal teoría?:

«No hay que ver la dimisión de los cargos de dirección de Monedero equivocadamente; no significa que se haya acabado la «única posibilidad que había de que alguien comandara Podemos para que este deviniera en una organización marxista o mínimamente aceptable para los intereses del proletariado», ¡no!, como decimos, Monedero ha sido víctima de sus propias convicciones, decisiones y desviaciones por meterse en un partido basado en la libre proliferación de principios liberales de organización y de libre eclecticismo ideológico, y en este mar de fuerzas revisionistas ha resultado perdedor en este choque de olas de las distintas tendencias, pero Monedero no es ningún referente marxista del panorama español, no hay que ver más que su reivindicación de Eduardo Galeano –conocido trotskista y antistalinista ahora llorado por los revisionistas–, su asesoría al gobierno venezolano –del socialismo del siglo XXI–, su asesoría al ex coordinador de Izquierda Unida Gaspar Llamazares –más derechista si cabe que el viejo revisionista de Julio Anguita–  o su propagación «machacona» de la teoría de Pablo Iglesias del «precariado» –teoría degenerada que niega al proletariado como tal– demuestran que estamos ante una de las figuras más despreciables del revisionismo contemporáneo español. No dudamos que si este partido u otro de la burguesía le da la oportunidad, le volverán a aupar para seguir trabajando en primer plano en el engaño de las masas trabajadoras». (Equipo de Bitácora (M-L); Y cuanto más se acercan las elecciones generales, Podemos recula más y más en su programa y discurso [Recopilación de documentos], 2 de mayo de 2015)

¿Y bien? ¿Cuanto ha durado el supuesto ostracismo del mismo? ¿Acaso Monedero no sigue dentro de Podemos, no ha estado en primera fila aplaudiendo a Pablo Iglesias en el Foro del Cambio en Vallecas el 11 de julio de este año? ¿Pese a sus «denuncias revolucionarias» no sigue apoyando en la práctica todo lo que ha denunciado? ¿Y lo que nunca ha denunciado? ¿No sigue siendo cómplice de toda la parafernalia «engañabobos» de Podemos? 

6) Eso nos lleva a otro punto. ¿Es cierto que existe división en SYRIZA, que incluso SYRIZA cualquier día se puede resquebrajar ante sus contradicciones y constante pérdida de influencia? Ciertamente, hemos visto que esto puede pasar ya que hemos sido testigos de las dimisiones del secretario general de Seguridad Social, Yorgos Romaniás, el secretario general de Economía, Manos Manusakis, o la propia negativa de varios diputados a votar a favor de Tsipras y las reformas de la Troika para el nuevo rescate. Pero esto es un problema inherente a cualquier organización revisionista de este tipo:

«Ya en las primeras semanas de su mandato en el gobierno, hemos podido ser testigos de la crítica interna de varios miembros de SYRIZA a la cúpula, los cuales están descontentos con su organización y con la actuación de Alexis Tsipras. Algunos personajes que habían apoyado la formación se han indignado apoyándose en que el gobierno de SYRIZA ha rebajado el lenguaje contra las instituciones que decía luchar, y que ha renunciado a cumplir con su programa a cambio de conseguir un nuevo rescate. (...) Con estos reclamos nadie debería asustarse si SYRIZA, como «partido multitendencia», le pasa como a otros partidos revisionistas que en su proceso de degeneración hacia la institución oficial como partido reformista socialdemócrata y el devenir de los acontecimientos hace que dicho partido se comprima el solo en una lucha de fracciones y líneas que de pie a que el partido: 1) se autodisuelva; 2) que se disuelva en un partido oficialmente socialdemócrata; 3) que veamos al viejo partido revisionista refundando en un nuevo partido bajo la oficialidad socialdemócrata; 4) o que seamos testigos de una nueva unión de partidos. Una crisis por la mala gestión gubernamental, o la pérdida del poder en las próximas elecciones, o la no vuelta al poder y la sucesión de años en la oposición podría azuzar la lucha interior en SYRIZA y derivar en lo ya expresado». (Equipo de Bitácora (M-L); ¿Es Alexis Tsipras el nuevo Enrico Berlinguer?, 2015)

7) ¿Era por tanto SYRIZA en enero o ahora en julio una opción plausible de garantía para los intereses de la clase obrera griega y el resto de las masas populares? ¿Iba o va a plantar cara a la Troika? No:

«SYRIZA no supone una ruptura con el sistema, sino su regeneración, bajo máscaras, de pseudoizquierda y pseudoprogresismo: dicho partido sencillamente administrará el Estado burgués-capitalista en la crisis existente. Es decir; SYRIZA no supone, ni puede suponer un factor de cambio en la sociedad griega; que la misma mantendrá a los griegos atados a los monopolios, a las directrices del la Troika –Comisión Europea + Banco Central Europeo + FMI–; del mismo modo que mantendrá la dependencia de la OTAN que está entre los factores de la crisis griega». (Equipo de Bitácora (M-L); Syriza y la euforia de la llamada «izquierda» [Recopilación Documental], 28 de enero de 2015)

8) ¿Qué ha provocado Tsipras y SYRIZA con estos viejos y nuevos oprobios que afectan a la dignidad de los griegos y a la soberanía griega? Desde luego la continuación de la crisis económica,  la pauperización del nivel de vida, la subida de los precios, el «corralito» en los bancos, y ahora la subida de impuestos, bajada de pensiones, ¿Y cómo le han devuelvo el gesto del gobierno las masas populares? Con nuevas huelgas y disturbios espontáneos de la población, que por supuesto están lejos de ser aprovechados por un partido marxista-leninista inexistente en el país heleno.

9) ¿Acaso la vieja organización revisionista del Partido Comunista Griego podrá pescar en aguas revueltas? Esta organización ni ha aprovechado los acontecimientos desde que se inició la crisis a finales de 2009 ni se espera que lo haga, no porque no tenga la oportunidad manifiesta, sino porque sus movimientos son insuficientes como para captar la atención de las masas y tomar el poder, con lo que logra quedarse en tierra de nadie no sabiendo ni refutar la influencia de los viejos partidos ND-PASOK, ni del «socialismo del siglo» XXI de SYRIZA, ni siquiera la del neofascismo de Amancer Dorado; queda atrapado en una triple pinza donde su discurso es torpe y poco interesante y donde sus acciones son todavía más paupérrimas –sobre todos al estar inundados de un profundo respeto por la legalidad burguesa, el cretinismo parlamentario y el economicismo–, de hecho este partido revisionista lejos de avanzar en influencia está quedando relegada. El panorama griego más bien parecer ser que ante una caída de SYRIZA se harán con el poder –en este orden–: 1) de nuevo el PASOK o Nueva Democracia –bien por dimisión del gobierno de SYRIZA o por elecciones anticipadas–; ó 2) se dé un repunte del fascismo bien por medio de Amanecer Dorado o que se dé un golpe militar.

10) ¿Pueden existir 
«a estas alturas de la película tanto dentro como fuera de Grecia defensores acérrimos o apologistas del «mal menor, que sigan manteniendo su apoyo a SYRIZA? Por supuesto, como el sabio refranero español dice: «Cuando un tonto coge un camino el camino se acaba y el tonto sigue».

El documento:

Podemos respalda el acuerdo de Tsipras con la troika: "Apoyamos lo mismo que el Parlamento griego"

Íñigo Errejón y Pablo Iglesias. / Efe

Andrés Gil/Irene Castro 
16/07/2015 - 13:05h

"Es tristemente lo único que podía hacer". Así ha descrito el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, el acuerdo alcanzado por el primer ministro griego, Alexis Tsipras, y la troika: "La política es abyecta".

"¿Hacemos política o nos volvemos todos a la acaldemia a seguir haciendo análisis estupendos?", se ha preguntado Iglesias al entrar en la presentación del libro Redes de indignación y esperanza, de Manuel Castells, este jueves al mediodía, en la que Iglesias ha aceptado tres preguntas: "Si la mayoria de los griegos aceptaban.. Los que mandan en Europa son antidemócratas, pero tienen medios de comunicación diciendo: 'los democratas son estos, los antidemócratas son los que hacen populismo'. En políticapolítica no cuentan las razones, tu capacidad de diagnóstico, cuenta el poder y un país del sur tiene muy poquito poder".

"Lo que ha ocurrido en Grecia es la verdad del poder", ha insistido Iglesias: "Si se articula una suerte de nuevos gobiernos en Europa con políticapolíticas keynesianas, si conseguimos doblar el brazo a los socialdemócratas y que cambien de bando habrá una posibilidad. Y, si no, vendrá Marine Le Pen y dirá: 'Hemos ganado las elecciones en Francia, tenemos armas nucleares y nuestro principal aliado es Rusia. Ni Unión Europea ni OTAN. Si ganamos aquí, el enemigo son las élites locales a las que vamos a hacer llorar un poquito. Y si no, ¿la alternativa es Marine Le Pen? Alianzas con Rusia, vísperas de la tercera guerra mundial. La políticapolítica es abyecta".

El Congreso de los Diputados votará el acuerdo alcanzado entre Grecia y las instituciones europeas para un nuevo rescate. "El Parlamento español no ha votado el rescate a la banca", ha explicado este jueves el secretario político de Podemos, Íñigo Errejón, "que ni siquiera se ha comprometido a devolver las ayudas públicas. Cuando las deudas las tienen banqueros y eléctricas, se perdonan. Es una maniobra electoral y un fraude, nadie preguntó a los españoles si quierían que se cambiara la Constitución, y ahora hay cosas que parecen urgentes por debatir. Hay sobreactuación y se quiere apretar en discusiones y reformas legislativas para apurar los últimos meses en este Parlamento, que se van a cambiar en el siguiente, como la ley Mordaza".

Pero, ¿qué votaría Podemos? Errejón responde: "Los líderes europeos han dado una patada hacia adelante al problema, debilitan a un Gobierno salido de las urnas, porque si no lo hicieran se caería la excusa de que no hay alternativa a la austeridad. Los países que se ponen del lado de Merkel votan contra sus propios pueblos. Este acuerdo, difícil, como ha reconocido Tsipras, es el acuerdo posible ante la intransigencia de los líderes europeos, la mejor solución alcanzable, aunque no está hecho pensando en el futuro del euro ni la UE". ¿Entonces? "Nosotros apoyaríamos lo que apoye el Parlamento griego y seríamos respetuosos con lo que apoyaran ellos", concreta el secretario político de Podemos.

Errejón, junto con el responsable del Instituto 25M de Podemos, Jorge Lago, y el secretario general del partido, Pablo Iglesias, han presentado este jueves por la mañana la  Universidad de Verano de Podemos. Iglesias sólo ha respondido pregunas sobre este encuentro, y ha delegado en Errejón las cuestiones sobre política general.

Universidad de Verano

La Universidad de Verano, entre el 23 y el 26 de julio en la Complutense de Madrid y en espacios de teatro y conciertos, supone "encuentro, formación, debate y análisis en torno a las principales cuestiones que debe afrontar Podemos en los próximos meses", afirma el partido.

"Cuando se escriba de Podemos", explica Iglesias, "habrá que decir que no hubo una fuerza política en España como Podemos para la que las reflexiones teóricas fueran tan importantes para diseñar una línea y una estrategia política. Para nosotros, lo que representó el 15M fue una invitación a la reflexión. Comenzamos a hacer una reflexión quizá muy sofisticada sobre lo que estaba ocurriendo y llegamos a lanzar una hipótesis política sobre cómo intervenir y la llevamos a cabo. Y tuvimos el placer de que se verificaron. El 15M representaba una crisis orgánica, de régimen. Una de las claves desde ese régimen es la derrota en términos sociales y culturales de una izquierda con una serie de aspiraciones; es la época en la que el neoliberalismo se convierte en la ley de la gravedad de las relaciones económicas; un régimen exitoso. Y hubo quien vio el 15M con una revancha de la izquierda, pero no fue eso, representó la crisis de un modelo con ingredientes ajenos a esa geografía izquierda-derecha. Decían: queremos democracia y señalaban como enemigo a las élites económicas y políticas. Esos ejes eran para nosotros los que tenían que representar el proyecto político de cambio. La geografía izquierda-derecha es de régimen y el 15M permitía una geografía nueva, patear el tablero y hablar de los de arriba y los de abajo, construir una mayoría política con una mayoría social diversa. Nosotros construimos una identidad plebeya, lo que podía representar la fractura entre el caradura que viaja en business frente al que va en metro".

"Esa reflexión teórica", ha proseguido Iglesias, "ha sido lo que ha explicado nuestro éxito. El éxito fundamental tiene que ver con esa manera de plantear las cosas. Por eso para nosotros es importante la reflexión teórica sobre, también, las posibilidades de gobernar. Grecia ha revelado los límites institucionales de la posibilidad de gobernar. Los griegos han votado épicamente. Lo que nosotros planteamos es enormemente modesto: una reforma fiscal para una redistribución mayor, doblar el brazo a la socialdemocracia para que cambie de bando y mayor protección social. Fruto de esa reflexión se explican los diseños comunicativos de Podemos, pero en nuestros propios círculos personales pensamos que se nos ha comprendido muy poco".

Iglesias ha afirmado que "es imposible gobernar sin diagnósticos y sin proyecto de país. En España no se milita en partidos, se milita en los medios de comunicación, politizan más que los partidos, marcan en el terreno de juego con las preguntas que se formulan. Por eso hemos querido esta reflexión, la Universidad de Verano".

lunes, 23 de marzo de 2015

El desgaste paulatino de la credibilidad de Podemos; Equipo de Bitácora (M-L), 2015

Teresa Rodríguez junto a Pablo Iglesias, miembros de Podemos

Conforme va pasando el tiempo, Podemos en su objetivo de ganar las elecciones generales del Estado español del 2015 va tropezando con uno y mil escollos que cada vez le resultan más difíciles de sortear a sus miembros. El patetismo que alcanza esta organización en su viaje por embaucar a la gente para que le vote ya no deja indiferente a nadie. Y no somos pocos los que nos alegramos por observar cómo se confirman los análisis anticipados al respecto sobre la tendencia de Podemos en pro del reformismo burgués, cómo se constata el hastío de una población que empieza a no ser indiferente ante la demagogia desplegada por Pablo Iglesias y su séquito de embaucadores; otros en cambio empiezan a mostrar un serio enfado por haber creído en esa mentira cosechada por los medios de (in)comunicación de masas, repudiando a tal organización tanto o más como el que en su día lo hizo desde el principio; otros, en relación a los últimos acontecimientos y escándalos empiezan a ver a la organización con serias dudas, y ya no creen en sus bonitas palabras ni en sus figuras, aunque aún permanencen afines, al menos formalmente; a otros les faltan kilómetros en la geografía española para huir del espantoso ridículo de afirmar –como autodenominados «marxistas»– que se debía apoyar a Podemos  porque «serían  un verdadero cambio en el sistema», estos ahora mismo simplemente guardan silencio al saberse la colosal estupidez de su llamamiento.

Como sabe el lector, no hace mucho hemos analizado en profundidad la política de Alexis Tsipras y de SYRIZA en el documento: «¿Es Alexis Tsipras el nuevo Enrico Berlinguer?» de 2015; no consideramos por tanto necesario extendernos en demasía en esta publicación por las existentes políticas paralelas entre Podemos y SYRIZA, pero sí realizar ciertos apuntes que son tan importantes como igualmente curiosos.

Sabemos que Podemos, y todos los partidos revisionistas de esta tipología, consideran las elecciones parlamentarias burguesas como el objetivo final de su política y el «caballo de batalla» donde miden si su política de engaño surte efecto [1]. Mientras se acercan las elecciones generales, Podemos cada vez va destapando su naturaleza oportunista de «ganar a toda costa» y como decimos esto va incidiendo en su popularidad, influencia, credibilidad, etc. Expliquemos alguno de los fenómenos que va demostrando su «destape» paralelo a la pérdida de credibilidad de Podemos entre la población trabajadora más combativa, más consciente de la realidad que le rodea.

1) Su posición en las elecciones andaluzas y los tanteos al Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y Partido Popular (PP) para pactar con ellos

En las inminentes elecciones andaluzas, el secretario de Participación Interna de Podemos, Luis Alegre, afirmó hace poco que el partido en dicha comunidad autónoma no tiene expectativas de gobernar:

«Andalucía no es una Comunidad Autónoma en la que tengamos expectativas de acceder al Gobierno en estas elecciones». (Luis Alegre; Entrevista en la Cadena Ser, 2 de febrero de 2015)

Esto pese a ser obvio según los sondeos preelectorales, levantó la sorpresa entre la opinión política, pero además reforzó la idea de que Podemos sería clave para el próximo gobierno en Andalucía pues las encuestas no daban la mayoría ni al Partido Popular (PP) ni al Partido Socialista Obrero Español (PSOE).

A las pocas horas seguramente obligado por la cúpula de partido y azuzado por el dardo que la propia candidata de Podemos Andalucía, Teresa Rodríguez, lanzó contra este tipo de derrotismo:

«Quienes conocemos esta tierra sabemos que podemos y debemos ganar Andalucía». (Teresa Rodriguez; Twitter, 2 de febrero de 2015)

martes, 17 de marzo de 2015

Sobre Tsipras y SYRIZA; Últimas reflexiones y conclusiones tan obvias como necesarias; Equipo de Bitácora (M-L), 2015


«Leer al viejo famoso eurocomunista Enrico Berlinguer, es poder tener conocimiento de cómo un hombre con un partido con las siglas de «comunista» y participante histórico de la Komintern, vuelve con sus teorizaciones a la de los partidos socialdemócratas de principios del siglo XX que conformaban la II Internacional. Es ser testigo de posturas retardatarias adornadas bajo un halo de un presunto «perfeccionamiento y fin del dogmatismo en la teoría marxista», donde el decorado de «originalidad» y «frescura» de las ideas a plantear resultan salvo raras excepciones en que el 99% de ellas son repetición de las ideas revisionistas de otras figuras del partido revisionista italiano del pasado o de otros representantes antimarxistas. Se presenta –como diría Enver Hoxha al ironizar las tesis de Georges Marchais– lograr una sociedad «socialista», donde burgueses y proletarios, «lobos y ovejas» coexistirían armoniosamente en lo político, económico y cultural. Ese era el programa berlinguerista tanto para tratar las cuestiones al interior de Italia como de la política exterior. A esta sociedad «socialista» que pretendían los eurocomunistas –que no difiere en un ápice a la vieja o actual sociedad burguesa-capitalista de Francia, España o Italia– y que ahora sus «herederos» intentan emular bajo otros nombres, hubiera sido mejor, que en vez de tantas teorizaciones y mistificación tan solo le colocaran en las respectivas fronteras de cada país «bienvenidos al socialismo», y reconocieran que querían lo mismo sólo que bajo un nombre romántico, así acabarían antes, y hubiera sido más honesto.

Estudiar a los autores eurocomunistas de los 70 del siglo pasado, como a los actuales «socialistas del siglo XXI», nos causa el mismo sentimiento: ¡te genera una franca tristeza y a la vez tu más enérgica repulsa y condena de su felonía!

Leer ahora los planteamientos de nuevos partidos como SYRIZA es releer los planteamientos que a lo largo de la historia han hecho los revisionismos, aunque parecen basarse en las propias revisiones que hicieron posible el surgimiento de dicha organización vemos que repiten planteamientos de otros revisionismos precedentes, no sabemos en algunos casos si consciente o inconscientemente, lo que está claro es que el revisionismo, cuanto más avanza más se desgasta, más repite las viejas teóricas una y otra vez fracasadas, y más se expone a que los marxista-leninistas desnuden su presunta originalidad de los nuevos revisionismos que pretenden juzgar «los errores y limitaciones del marxismo-leninismo». En el partido SYRIZA de Tsipras el nexo con el «eurocomunismo» del Partido Comunista de Italia de Berlinguer es tan bestial como innegable; se expresa en que no se busca la destrucción del Estado burgués y del sistema político, económico y cultural, sino que se pretende embellecer la política y economía capitalista y presentarla como necesitada de un par de retoques, y en la cultura se alude a la neutralidad en este campo o se acusa a otros partidos capitalistas de haberla gestionado mal como también se hace en lo económico-político. En las posiciones de cara al exterior SYRIZA ni siquiera se plantea el abandono de la Unión Europea o de la OTAN, sino que recuperan los viejos eslóganes y tácticas de la socialdemocracia de los 50, o del revisionismo eurocomunista de los 70, los cuales abogaban por «la transformación desde dentro de estas organizaciones», de conseguir una OTAN y UE «para beneficio de la izquierda», de la paz y de los pueblos –vaya sandez–. Como se comprenderá SYRIZA al copiar las ideas de otros «copiones» su grado de originalidad es prácticamente nulo, todo lo que afirmen sobre que su partido práctica «ideas y políticas de la nueva izquierda moderna del siglo XXI» no es sino una mentira tan alta como el Monte Olimpo, sus «ideas y políticas de la nueva izquierda moderna del siglo XXI» son una a una las ideas y políticas de los mayores traidores de la clase obrera del siglo XIX y XX, e intentar hacer pasar muchas de ellas como «actualización o superación del marxismo-leninismo» es un oprobio que merece nuestra respuesta.

Sabemos que SYRIZA aún mantiene una legión de seguidores de distinto carácter y así será durante algún tiempo:

1) los que creen por las razones que sean que SYRIZA realmente es un partido marxista-leninista que puede dar solución a los problemas del capitalismo en Grecia –estos son herederos de los que en su día pensaron que «el eurocomunismo era el marxismo-leninismo adaptado a las condiciones de Europa»–;

2) los que saben de los límites de SYRIZA pero lo apoyan como un avance al socialismo –apologistas del «mal menor», que apoyan cualquier gobierno que piensen que va a ser mejor que el anterior aunque este también sea burgués y corte de lleno el movimiento de efervescencia revolucionaria–;

3) los que conocen las debilidades de SYRIZA pero arrodillados rezan por la revolucionarización de esta organización hacia verdaderas posiciones marxistas –estos no entienden que sin una clarividencia ideológica y organizativa con la que efectivamente SYRIZA no cuenta, es imposible que se de esa epifanía ni por parte de la militancia ni por parte de la dirección del partido–;

4) los que apoyan a SYRIZA «por su contenido antiimperialista» –mientras ignoran o saludan que dicho partido sólo considera de tal forma al imperialismo estadounidense, pasando en silencio o disimulando la naturaleza imperialista de China o Rusia, e incluso algunos países europeos–.

Entendemos por ello que esta lacónica publicación ayudará en alguna medida a desmontar el falso revolucionarismo de dicha organización, aunque ese papel debe de ser vanguardizado y dirigido por los verdaderos marxista-leninistas griegos; del mismo modo, mientras existan personas que confíen en este tipo de corrientes pseudomarxistas, más bien embaucadas, nosotros –marxistas-leninistas– por nuestra parte no cesaremos en la exposición y denuncia de tales dirigentes revisionistas y revisionismos:

«Nuestro partido opina que la situación es de tal naturaleza que ningún partido ni persona que se llame comunista o revolucionario, puede permanecer indiferente, esperando el ataque revisionista y limitándose exclusivamente a saludar la lucha que los demás libran contra el revisionismo. El tiempo no espera. Los marxista-leninistas deben estar a la ofensiva y no a la defensiva, al ataque y no en retirada. No han temido ni temen a los revisionistas, a sus amenazas ni a sus presiones. El temor es ajeno a los marxista-leninistas, tanto en la lucha contra el imperialismo como en la lucha contra el revisionismo. Sólo los revisionistas le tienen miedo al imperialismo y al marxismo-leninismo. Tener miedo a los revisionistas significa temer aún más al imperialismo y no confiar en la fuerza ni en el triunfo del marxismo-leninismo».  (Enver Hoxha; Informe en el  Vº Congreso del Partido del Trabajo de Albania, 1 de noviembre de 1966) (Equipo de Bitácora (M-L); ¿Es Alexis Tsipras el nuevo Enrico Berlinguer?, 2015)

sábado, 14 de marzo de 2015

La política exterior respecto a la OTAN; Equipo de Bitácora (M-L), 2015

Enrico Berlinguer y Giorgi Napolinati, cabezas visibles del liderazgo del Partido Comunista Italiano, en una conversación durante los 70

«La posición del Partido Comunista Italiano respecto a la Organización del Tratado Atlántico Norte –OTAN–, o dicho de otro modo: su postura sobre este pacto militar promovido y mantenido desde los años 50 por el imperialismo siempre ha sido la misma: «la no salida de ella en caso de llegar al poder», esto se dejó claro en varios documentos formales e informales del partido y sus individuos que formaban parte de él:

«La permanencia de Italia en la Alianza Atlántica, se debe a la necesidad de conservar el equilibrio de potencia del cual depende la salvaguardia de la paz en Europa y en el mundo». (Partido Comunista Italiano; La política y organización de los comunistas italianos; Tesis y estatutos aprobados en el XVº Congreso del PCI, 1979)

Este sofisma era muy antiguo:

«La tesis del equilibrio entre las grandes potencias, como factor y medio para salvaguardar la paz, es una vieja consigna imperialista que el mundo y sobre todo Europa conoce de sobra. Con esta tesis siempre se ha pretendido justificar la política hegemonista de las grandes potencias imperialistas, el derecho que se arrogan de inmiscuirse en los asuntos internos de los demás y de mantenerlos dominados». (Enver Hoxha; Eurocomunismo es anticomunismo, 1980)

Esa posición tan abiertamente oportunista era una concesión más del revisionismo eurocomunista a sus burguesías nacionales para demostrar que «iban a portarse bien», «como marxistas coherentes y modernos» en caso de que se llegara a conformar alguna vez un gobierno liderado por ellos:

«Para complacer a la burguesía y demostrar su lealtad a ella, los eurocomunistas italianos y franceses han ido tan lejos como para justificar la OTAN y la presencia de tropas y bases estadounidenses en Europa occidental». (Partido del Trabajo de Albania; Eurocomunismo, o revisionismo sin disimular; Publicado en «Zëri i Popullit», Órgano del Comité Central del PTA, 4 de diciembre de 1977)

SYRIZA por su parte imita al viejo partido revisionista italiano y proclama excusas que aunque no iguales sí concluyen en los mismos resultados. Así, de pedir la retirada de las bases de la OTAN de Grecia hace no mucho:

«Cerrar todas las bases extranjeras en Grecia y salir de la OTAN». (SYRIZA; Programa; 2012)

Ha pasado a pedir ¡la« renegociación» de Grecia en la OTAN, advirtiendo que no desea abandonarla!:

«Tenemos la responsabilidad de gestionar la relación de nuestro país con las organizaciones internacionales –UE y OTAN– de una manera que no dañe los intereses nacionales. (...) Vamos a renegociar los términos de la integración del país en los asuntos europeos e internacionales. No están en los planes del partido salir de la OTAN, sería volátil para mi decir eso. Nosotros, sin embargo, la intención de convertir al país en uno de los pilares de la paz y la seguridad, tanto en Grecia como en el extranjero. Así que ni siquiera un soldado griego tendría que estar en una misión de la OTAN en el extranjero en Afganistán o Somalia. ¿Para reclamar qué? ¿Para proteger qué? ¿Qué intereses nacionales griegos hay en Afganistán? Así que vamos a renegociar los términos de nuestra presencia allí. Sin embargo no vamos a tomar cualquier acción que pondrán intereses vitales griegos en riesgo». (Alexis Tsipras; Declaraciones en Atenas, 5 de septiembre de 2014)

Alexis Tsipras reconoce que no quiere salir de la OTAN, pero que tampoco quiere participar en sus aventuras internacionales como Afganistán o Somalia, ¿acaso se hace el tonto queriendo pensar que la OTAN no intentará involucrar a la Grecia OTANISTA en otros conflictos? Así mismo para Tsipras, que reconoce indirectamente el carácter belicista e imperialista de la OTAN, piensa que salir de la OTAN sería poner en peligro «los intereses vitales griegos en riesgo», para él pues, una organización conocida por su anticomunismo y sus invasiones ilegales a terceros países cuando estos no cumplen los designios de las potencias imperialistas occidentales, una organización ligada estrechamente a las últimas dictaduras militares griegas del siglo XX, no serviría como garante de los intereses griegos fuera del suelo griego, pero sí sería el garante de los intereses griegos en suelo griego, y por tanto no debería salir Grecia de ella, rememora por tanto el argumento de Enrico Berlinguer y los eurocomunistas italianos de que salir de la OTAN «rompería el equilibrio de poder en Europa», solo que Tsipras lo camufla con una frase más nacionalista «dañaría los intereses nacionales». Vemos pues como SYRIZA actúa como el Partido Socialista Obrero Español de Felipe González de los 80, quienes antes de las elecciones generales de 1982 se autoconsideraban como la «izquierda que abanderaba las campañas para el voto por el NO en la entrada de la OTAN», y que a la llegada al poder en 1982, cambiaron de postura y metieron a España en la OTAN votando por el SÍ en 1986». (Equipo de Bitácora (M-L); ¿Es Alexis Tsipras el nuevo Enrico Berlinguer?, 2015)

viernes, 13 de marzo de 2015

La demagogia sobre la «Europa Unida de la izquierda y los trabajadores»; Equipo de Bitácora (M-L), 2015

Alexis Tsipras, junto a la bandera de Grecia y la Unión Europea

«La actual Unión Europea, nació y evolucionó según la conocemos hoy a partir de la unión y fusión de varios estamentos la Comunidad Europea del Carbón y del Acero –CECA–, la Comunidad Europea de la Energía Atómica –Euratom– y la Comunidad Económica Europea –CEE–. Uno de los objetivos centrales fue como era normal, la creación del Mercado Común Europeo, que con el paso de los años fue cobrando forma con los sucesivos tratados y acuerdos entre los países miembro. ¿Qué significaba este Mercado Común Europeo desde el punto de vista marxista-leninista desde su fundación?:

«El Mercado Común Europeo, cuando se creó, tenía por objetivo desarrollar las relaciones económicas y comerciales entre sus miembros, que al principio eran 6 y después 9. El objetivo de esta institución era aportar el máximo beneficio a la burguesía capitalista de cada país miembro, así como reforzar la economía capitalista de cada Estado en particular y de todos ellos en general. Naturalmente, junto con el arreglo del problema de las tarifas aduaneras, se ordenaron toda una serie de cuestiones como el problema de los precios, los problemas monetarios y otros concernientes a las relaciones bilaterales y multilaterales. Al principio, el Mercado Común Europeo no podía por menos de tener en cuenta la poderosa economía estadounidense y de coordinar su paso, aunque pretendía presentarse como independiente del imperialismo estadounidense. Este último, una vez acabada la Segunda Guerra Mundial, gracias a las «ayudas» que concedió a Europa Occidental, contribuyó a su recuperación económica, pero en ningún momento se olvidó de sus intereses, que eran y continuaron siendo considerables en esta zona. Por lo tanto, con la creación del Mercado Común Europeo, continuaron, por un lado, los esfuerzos del imperialismo estadounidense para dictar a este organismo su política económica y, por otro, los esfuerzos de los miembros del Mercado Común Europeo para liberarse de la tutela estadounidense. Surgieron contradicciones, que se han ido profundizando». (Enver Hoxha; China está metiéndose en el juego político de las superpotencias; Reflexiones sobre China, Tomo II, 21 de junio de 1975)

El eurocomunismo en materia relativa a lo que sería la actual Unión Europea pedía la introducción de los futuros países revisionistas-capitalistas eurocomunistas en sus órganos económicos capitalistas –como hacía el Partido Comunista de España– o de su permanencia en ellos en caso de ya estar dentro –como hacía el Partido Comunista Italiano–. El revisionismo español en particular, planteaba la rápida adhesión de España a la Comunidad Económica Europea, lo que significaba la entrada de España a lo que conocemos hoy como la actual Unión Europea. Los eurocomunistas, coincidiendo con los revisionistas chinos encabezados por Mao Zedong y la teoría de los «tres mundos», estaban a favor de la Comunidad Económica Europea, y creían que era algo positivo para los pueblos:

«Consideramos que quienes se oponen al ingreso de España en la Comunidad Económica Europea dan la espalda a las conveniencias de un proceso democrático, progresista, en el seno de dicha Comunidad; a una construcción europea equilibrada, en la que Europa del Sur tenga el peso que le corresponda. El Partido Comunista de España, al preconizar el ingreso de España en la Comunidad Económica Europea, afirma su voluntad de transformar, al lado de las demás fuerzas de izquierda de Europa, el actual carácter de la comunidad, dominada por los grandes monopolios. Aspiramos a la Europa de los trabajadores, a la Europa de los pueblos: una Europa unida en los planos económico y político, que tenga una política propia, independiente; que no esté subordinada ni a los Estados Unidos ni a la Unión Soviética, pero que mantenga relaciones positivas con ambas potencias». (Partido Comunista de España; Resolución del IXº Congreso del Partido Comunista de España, 1978)

El Partido Comunista Italiano no sólo defendía que Italia estuviera dentro de tal institución capitalista internacional, sino que apoyaba esta empresa de los revisionistas españoles e instaba a otros partidos eurocomunistas a que metieran a sus países en la Comunidad Económica Europea:

«El Partido Comunista italiano ratificó ayer su completo apoyo al proceso de ampliación del Mercado Común Europeo, que culminará con la entrada de Grecia, España y Portugal, según declaró Giorgio Napolitano, miembro, de la directiva del Partido Comunista Italiano, al término de una visita oficial a la Comisión de las Comunidades Europeas, que es la primera que efectúa una delegación comunista italiana. La postura de los comunistas italianos difiere de la de sus camaradas franceses, que se oponen enérgicamente al ingreso español en las Comunidades Europeas». (El País; El PCI apoya la incorporación de España al Mercado Común, 10 de febrero de 1979)

El Partido Comunista Italiano de los Berlinguer-Napolinato como el Partido Comunista de España de los Carrillo-Pasionaria eran unos convencidos defensores de que la Comunidad Económica Europea podía ser convertida en una institución que sirviera a la «Europa de los trabajadores» por medio de la participando en sus instituciones: como su Parlamento Europeo. Esto era una necedad y una muestra de a qué punto habían llegado los eurocomunistas en su traición:

«El Mercado Común Europeo y la «Europa unida», esta gran unión de los monopolios capitalistas y de las sociedades multinacionales para explotar a los pueblos y a las masas trabajadoras de Europa y del mundo, son para los eurocomunistas una «realidad» que debe ser admitida. Pero admitir esta «realidad» significa admitir la supresión de la soberanía y de las tradiciones culturales y espirituales de los diversos países europeos en favor de los intereses de los grandes monopolios, la liquidación de la personalidad de los pueblos europeos y su transformación en una masa de oprimidos por las multinacionales, dominadas por el gran capital estadounidense. Las consignas de los eurocomunistas de que su participación en «el parlamento y en los otros organismos de la comunidad europea conducirá a la transformación democrática» y a la creación de una «Europa de los trabajadores», son puro engaño y demagogia. Tal como la sociedad capitalista de cada país no puede transformarse en una sociedad socialista a través del «camino democrático», Europa tampoco puede llegar a ser socialista a través de los discursos que los eurocomunistas pronuncian en las reuniones propagandísticas del parlamento de la «Europa unida». Por eso la actitud de los eurocomunistas hacia el Mercado Común Europeo y la «Europa unida» es una actitud propia de oportunistas y esquiroles, que emana de su línea de reconciliación de clase y de sumisión a la burguesía, y tiende a desorientar a las masas trabajadoras, contener su ímpetu combativo en defensa de sus propios intereses de clase y los de la nación entera». (Enver Hoxha; Eurocomunismo es anticomunismo, 1980)

En la cuestión de la Comunidad Económica Europea, que es lo que hoy conocemos como Unión Europea, el partido griego de SYRIZA es favorable a que Grecia participe en ella, y propone como el Partido Comunista Italiano –y otras organizaciones revisionistas– en su momento cambiarla en pro del socialismo desde dentro a través del Parlamento Europeo. Para tal propósito SYRIZA se une a otros partidos de «izquierda» como Izquierda Unida de España y Podemos de España, el Partido de la Refundación Comunista en Italia –uno de los sucesores de mantener el PCI de Berlinguer– entre otros, y forman el Partido de la Izquierda Europea en el Parlamento Europeo:

«Destacamos la necesidad y exigimos la reversión de la forma actual del proceso de integración europea, la revocación de la Euro zona y el concepto neoliberal en que se ha basado la moneda común, con el fin de volver a encontrarnos con el proyecto europeo en la dirección de la construcción y funcionamiento democráticos, la justicia social y el socialismo. A través del Partido de la Izquierda Europa, nuestra acción en el Parlamento Europeo y todos los foros europeos e internacionales, cooperamos con otras fuerzas de izquierda y construimos relaciones camaraderiles con las fuerzas políticas y movimientos sociales de varios países de Europa con los que compartimos ideas y prácticas». (SYRIZA; Resolución política del Iº Congreso de SYRIZA, 2013) (Equipo de Bitácora (M-L); ¿Es Alexis Tsipras el nuevo Enrico Berlinguer?, 2015)

jueves, 12 de marzo de 2015

El parlamento y las elecciones burguesas como vehículo al pretendido «socialismo»; Equipo de Bitácora (M-L), 2015

El primer ministro griego Alexis Tsipras (d) y el ministro de Finanzas Yanis Varufakis (2d), en el Parlamento de Atenas

«Enrico Berlinguer directamente atacaba la concepción leninista sobre el uso del parlamento burgués por los comunistas, y reconocía su validez antaño pero decía que para 1974 no podía atenerse ya a tal concepción, que tal concepción debía de ser actualizada:

«El parlamento no puede, pues, ser enfocado ni concebido, como sucedía en la época de Lenin y como puede aún ocurrir en algunos países, sólo como una tribuna para la denuncia del capitalismo y de los gobiernos burgueses, y para la propaganda del socialismo. El Parlamento es también, en Italia, ante todo una sede en la que los representantes del movimiento obrero desarrollan y concretizan sus iniciativas, en el terreno político y legislativo, intentando influir en las orientaciones de la política nacional, y afirmar su función dirigente. El Parlamento puede cumplir su función si, como dijo Togliatti, se convierte cada vez más en «espejo del país» y si las iniciativas parlamentarias de los partidos del movimiento obrero se ligan a la lucha de masas, al desarrollo de un poder democrático en la sociedad, a la afirmación de los principios democráticos y constitucionales en todos los sectores y organismos de la vida del Estado». (Enrico Berlinguer; La vía democrática y la violencia reaccionaria 1974)

Este tipo de declaraciones de efecto mistificador entre las masas populares, fueron explicadas perfectamente por los marxista-leninistas para evidenciar el fraude y cariz reformista que guardaban en su seno:

«Los revisionistas esperaban de la «experiencia chilena» no sólo una confirmación de sus «teorías» sobre el «camino parlamentario», sino también el modelo «clásico» de construcción del socialismo bajo la dirección de una coalición de partidos marxistas y burgueses. Esperaban que se confirmara la posibilidad de marchar al socialismo por medio de las elecciones parlamentarias y sin revolución, de construir el socialismo no sólo sin la destrucción del viejo aparato estatal de la burguesía, sino incluso con su ayuda, no sólo sin la instauración del poder revolucionario popular, sino incluso negando éste. Las teorías de la «coexistencia pacífica» y del «camino pacífico parlamentario» preconizadas en primer lugar por los revisionistas soviéticos, por los revisionistas italianos, franceses y sus secuaces son en considerable medida responsables de la difusión de ilusiones pacifistas y de posiciones oportunistas frente a la burguesía y del alejamiento de la lucha revolucionaria. En todos los documentos programáticos de los partidos revisionistas de Occidente, publicados tras el XX Congreso del PCUS de 1956, se ha absolutizado el «camino parlamentario» de transición del capitalismo al socialismo, mientras que el camino no pacífico ha sido excluido definitivamente. En la práctica esto se ha traducido en la renuncia definitiva de estos partidos a la lucha revolucionaria y en la sola reivindicación de reformas ordinarias de carácter puramente económico o administrativo. Se han transformado en partidos de la oposición burguesa y han presentado su candidatura para hacerse cargo de la administración de los bienes de la burguesía, tal como hasta el presente vienen haciendo los viejos partidos socialdemócratas». (Enver Hoxha; Los trágicos acontecimientos de Chile, enseñanza para los revolucionarios de todo el mundo, 2 de octubre de 1973)

Syriza no difiere en el uso del parlamento burgués como herramienta para lograr sus objetivos:

«SYRIZA toma iniciativas legislativas con anteproyectos de ley que reflejan elementos de su futura política –gubernamental– presente y, fuerzas de movilización con conocimiento y experiencia. SYRIZA está elaborando el programa gubernamental que será la base del Gobierno de la Izquierda». (Syriza; Resolución política del Iº Congreso de Syriza, 2013)

El parlamento burgués y sus elecciones, responden como tal, a herramientas de defensa de los intereses de la burguesía, sus mecanismos están dispuestos para que los partidos burgueses y de otras clases explotadoras tengan ventaja en tales elecciones al parlamento, sus partidos son apoyados en sus medios de comunicación y financiados por ellos, esta todo conformado precisamente para limitar las posibilidades de victoria del proletariado y las masas populares, de los verdaderos partidos comunistas. Esto tiene su respaldo científico: históricamente se ha comprobado que cuando no ya un partido comunista, sino un partido con ciertas perspectivas progresistas antifeudales, antimonopólicas, anticoloniales en su programa, y este llega al poder a través de la vía pacífica y parlamentaria no significa con ello el fin automático del poder político de la burguesía en ese país, ya que la burguesía sigue teniendo grandes cotas de poder político, en los ministerios, en la policía, en el ejército, y los refuerza gracias al poder económico que todavía alberga así como con la superestructura burguesa existente. Cuando tal gobierno progresista perjudica ciertas cotas de poder sobre todo en lo económico de algunas capas de las clases explotadoras locales y extranjeras –desde la gran burguesía extranjera, pasando por los terratenientes, kulaks o la burguesía nacional–, éstas activan todo su poder en el Estado que aún mantiene en sus manos, introducen todo tipo de presiones, incluyendo como recurso el golpe de Estado para derribar a tal gobierno; de hecho, no pocas veces hemos visto fracasar sangrientamente a gobiernos progresistas que simplemente intentaban aplicar desde meras reformas agrarias hasta medidas de nacionalizaciones contra empresas nacionales o extranjeras. Es decir, en el momento en que ciertas clases explotadoras se sienten amenazadas con razón o sin ella, y sientan que está amenazado su poder económico –es el sostén de su poder político y cultural–, estás no vacilaran en romper cualquier legalidad de la sociedad burguesa. Es por ello que los partidos reformistas y revisionistas han ido rebajando cada vez más su programa electoral por miedo a molestar a las capas de la burguesía más reaccionaria, de tal modo que terminan haciendo  todo tipo de concesiones; y esta es la razón de que todos estos partidos oportunistas que hablan de «socialismo» y vía parlamentaria, realmente en caso de llegar al poder por vía electoral, lo harían con gran beneplácito de la burguesía, y lo harán como administradores del Estado burgués y no llegarán a tocar realmente el poder económico de la burguesía:

«En los Estados burgueses, sin embargo, son los capitalistas, las empresas nacionales, los carteles nacionales y las sociedades multinacionales los que tienen bien amarrado el poder. Estas fuerzas del capital detentan las llaves principales de la dirección de la economía y del Estado, dictan la ley y, a través de un proceso  democrático fraudulento, se designa un gobierno que estará a sus órdenes y actuará como un administrador oficial de la riqueza. La burguesía no salvaguarda su poder para entregarlo a los «eurocomunistas» sino para proteger sus intereses de clase, incluso con derramamiento de sangre si es necesario. Para dejar de ver esta realidad que la vida atestigua cada día necesitaríamos cerrar los ojos y disfrutar soñando despierto. Si los «eurocomunistas» conociéndoles en efecto, tienen éxito en la obtención de una o más posiciones en el gobierno burgués, será que de hecho, que llegaran allí como representantes y gendarmes del capitalismo, al igual que los otros partidos políticos burgueses y no como representantes del proletariado ni defensores de sus derechos allí». (Enver Hoxha; La autogestión yugoslava; teórica y práctica capitalista, 1978)

Y efectivamente así ha sido el camino cumplido por SYRIZA. De hecho, si analizamos a modo de comparativa el caso del Partido Comunista Italiano con el de SYRIZA, como ya vimos, sus programas económicos no han supuesto una amenaza real para el sistema capitalista, ni para la burguesía local ni extranjera. Pero indagando en la cuestión actual griega habría que tener en cuenta las disputas entre las propias capas de la burguesía nacional y extranjera y que intereses tienen en el país, y si creen que SYRIZA es buena baza o mejor dicho si en el contexto de la crisis griega es lo suficientemente buena para sus intereses como para apoyarle. Como en su día pasó en Italia la burguesía más reaccionaria interna y externa rechazaba no ya el triunfo de los eurocomunistas italianos, sino que rechazaban incluso que pasara a formar parte del gobierno de la Democracia Cristiana, ellos veían a los eurocomunistas como los representantes de los intereses de otros grupos y capas de la burguesía local y extranjera con los que rivalizaban, y como unos vacilantes a la hora de defender los intereses generales del capitalismo. Se podía decir que la burguesía anti-Partido Comunista Italiano tenía sus intereses en partidos como la Democracia Cristiana o el fascista Movimiento Social Italiano o cualquiera de los otros partidos más a la derecha que no sólo defendían de forma más eficaz sus intereses en la práctica, cosa que el Partido Comunista Italiano no había demostrado aún del todo, sobre todo en un gobierno; por supuesto que hay que entender que algunas clases explotadoras todavía creían por entonces que el eurocomunismo tenían realmente algo que ver con el comunismo e incluso lo calificaban, y a sus miembros, de «stalinistas».

En Grecia, puede ocurrir algo similar. Recordemos que los partidos son solamente representantes de las clases sociales, la burguesía puede ir apoyando más a uno u otro partido, o apoyar a uno y dejar en la cuneta a otro si piensa en ese momento ese partido representa ahora mejor sus intereses. Nunca en una sociedad de variadas clases sociales, el gobierno y su partido tienen asegurado el apoyo de todas las clases sociales de la sociedad, las rivalidades incluso entre las capas de la clase de la burguesía, efectivamente existen, son volubles y no deben subestimarse, igual que a veces a la burguesía le conviene, según las circunstancias, usar un cariz más derechista o izquierdista a la hora de apoyar un partido que le represente. Nueva Democracia y otros partidos más a la derecha como Amanecer Dorado, representan en el país heleno los intereses de las clases y capas sociales más reaccionarias y por eso vemos que identifican a SYRIZA de «rojos» y «bolcheviques», e incluso pedir auxilio al exterior para parar tal gobierno «revolucionario».

Del mismo modo, en el campo de la burguesía se observa que ante el descalabre de muchos partidos de la burguesía, sus medios de comunicación han optado por apoyar el ascenso de muchos otros partidos que creen que pueden servirles como nuevo «caballo de carreras» tras el aparente fin del bipartidismo PASOK-Nueva Democracia. Y sin duda, gran parte de la burguesía que todavía duda en posicionarse, no dudará en apoyar e institucionalizar a SYRIZA como «el nuevo PASOK» y valerse de tal partido, si ve u confía que dicho partido es una «izquierda coherente» como efectivamente parece, o bien, puede ser que esa burguesía se sienta amenazada y haga piña con las clases sociales que siguen siendo reticentes a SYRIZA, bien porque no se fían que vayan a defender sus intereses suficientemente bien, porque reciben presiones de la burguesía internacional no afín a SYRIZA o por otras razones, y en esas circunstancias es posible que se acuse a tal partido con que es un partido de izquierda radical, extrema izquierda, ultraizquierdista, antisistema, antidemocrático, autoritario, o simplemente utilizará los argumentos como la corrupción, incapacidad de solventar la crisis económica, la cuestión de la deuda, etc. Si ocurriera que gran parte de la burguesía local y extranjera agudizaran hasta el extremo sus divergencias con SYRIZA, estemos seguros que no dudaran en utilizar todo su poder, incluyendo el promover golpes de Estado bien por el Ejército, bien por medio de distintas organizaciones políticas, si es que de verdad lo creen necesario para defender sus puestos de poder en la sociedad griega; pero dado el caso, este golpe se daría no porque SYRIZA amenace realmente o haya pretendido amenazar el capitalismo en sí, sino por las razones que ya hemos enunciado. También puede pasar que pese a que SYRIZA rebaje todavía más su discurso y sus actividades, una parte de las clases explotadoras habrán perdido la oportunidad de «subirse al carro» de SYRIZA, estando los puestos de dicho carro ya ocupados por otras capas y grupos de las clases explotadoras a los que favorece, por lo que a estas capas no le quedará más opción que sumarse a la campaña anti-SYRIZA, lo que formará parte de la lucha intestina entre explotadores por ganarse los favores del nuevo partido en el sistema capitalista burgués, es parte de la luchas burguesas no antagónicas.

Lo que hemos de tener claro es que como en su día hubiera ocurrido con un gobierno eurocomunista en Italia, y como pasa hoy en día en Grecia con SYRIZA, si estos partidos acceden al poder a través de la vía electoral y se mantienen, lo harán porque han llegado y se mantienen gobernando no como representantes de las clases populares sino como representantes de la burguesía, porque se van adaptando al sistema democrático-burgués: esto  es lo que con razón Enver Hoxha decía de las estrategias para llegar al poder y un posible gobierno pseudorevolucionario de los eurocomunistas:

«Cuando los revisionistas italianos, franceses y españoles hablan de «compromiso histórico», de «bloque histórico de la izquierda», etc., o cuando luchan por formar parte de los gobiernos burgueses, lo hacen no para arrebatar el Poder a la burguesía, no para liquidar el orden capitalista, sino para defenderlo de la revolución y para asumir ellos mismos la administración de los asuntos de la burguesía. Pretenden sustituir en ese papel a la socialdemocracia, comprometida y desacreditada ya ante las masas como servidora descarada de la burguesía». (Enver Hoxha; Informe en el VIIIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania, 1 de noviembre de 1981) (Equipo de Bitácora (M-L); ¿Es Alexis Tsipras el nuevo Enrico Berlinguer?, 2015)

miércoles, 11 de marzo de 2015

La lucha de fracciones y líneas: la espada de Damocles en los partidos de este tipo; Equipo de Bitácora (M-L), 2015

Gerardo Iglesias y Santiago Carrillo, las dos cabezas principales de la lucha fraccionaria del PCE en los 80

«
A consecuencia de los dos puntos anteriores: 1) la no necesidad de una unión ideológica entre sus miembros; y 2) la no necesidad de un partido proletario que hegemonice el proceso para enfrentar las tareas correspondientes según el país, se da vía libre a otra caracterización y peligro interno en estos partidos: la libre  actuación de fracciones y líneas en el partido.

Hay que recordar que el eurocomunismo precisamente pereció –en el plano oficial claro– en los partidos revisionistas occidentales entre otros factores, porque debido a sus características no prohibía la proliferación de fracciones y líneas lo que acarreó una constante lucha de poder:

«El surgimiento del eurocomunismo fue anunciado con gran ruido por la burguesía, que se forjó ilusiones de que su ideología reformista eclipsaría la ideología revolucionaria del marxismo-leninismo. Esperaba que el eurocomunismo alcanzaría una gran difusión y se convertiría en una bandera que uniría a todos los revisionistas, del Oeste y del Este. Pero el fracaso fue rotundo. En los propios partidos eurocomunistas proliferaron las fracciones y divisiones; entre los diversos partidos eurocomunistas comenzó la lucha por el liderazgo. Las disputas y las divergencias con el resto de los partidos revisionistas pasaron a ser aún mayores. El partido de Marchais abandonó el campo eurocomunista y se aproxima cada vez más a los revisionistas soviéticos. El Partido Comunista de España se ha dividido en diversas fracciones, en eurocomunistas ortodoxos y heréticos, en prosoviéticos y antisoviéticos. Por su parte el partido de Berlinguer está atravesando una grave crisis ideológica y política. Y lo que es más importante, los partidos eurocomunistas han perdido gran parte de la influencia que tenían entre las masas, cosa que puede verse en sus sucesivas derrotas en las elecciones, a las que consideran su caballo de batalla». (Enver Hoxha; Informe en el VIIIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania, 1 de noviembre de 1981)

El mismo Partido Comunista de Italia de Enrico Berlinguer, igual que el Partido Comunista Francés de Georges Marchais o el Partido Comunista de España de Santiago Carrillo, se tuvo que enfrentar constantemente a varias fracciones, sobre todo pro soviéticas, por culpa de su concepto de partido. Decimos que sobre todo de corte pro revisionismo soviético porque los miembros marxista-leninistas en su mayoría ya se habían marchado a título individual o escindido en grupo anteriormente, cuando en los 70 llega la institucionalización del eurocomunismo en estos partidos se puede decir que no existían marxista-leninistas en estos partidos, y los que se daban cuenta de la política traidora del eurocomunismo rápidamente abandonaban el partido. Tampoco sería extraño en los 80, 90 y después, el retorno de viejos escindidos revisionistas a estos partidos si sucedía que la cabeza del partido eurocomunista era relevada –Marchais, Carrillo– o fallecía –Berlinguer–, creían que con que el jefe de partido perdiera cuotas de poder, o directamente con que fuera expulsado del partido, el revisionismo se terminaba en todo el partido y en todos sus miembros, algo así como la falsa creencia de los 60 de que «ahora sin Jruschov y con la llegada de Brézhnev en el puesto de Secretario General, el PCUS se había librado del revisionismo», no hace falta decir que solo pensaban así los metafísicos y oportunistas. Analicemos ahora, las luchas fraccionarias en estos partidos.

Mientras el Partido Comunista Italiano de Berlinguer logró mantener a raya a la fracción pro soviética de Armando Cossutta, no sin dificultades, a la muerte de Berlinguer en 1984 empezaría un verdadero caos por el control del partido, poco después, la corriente pro Berlinguer de Achille Occhetto disolvió el partido y fundó el socialdemócrata Partido Democrático de la Izquierda en 1991 mientras que Armando Cossutta respondería fundando el Partido de la Refundación Comunista, ambos partidos de corte extremadamente revisionista. En el caso del Partido Comunista Francés de Georges Marchais jamás tuvo una posición firme sobre nada de calado ya desde la época de Maurice Thorez, e iba reaccionando tarde y dando tumbos en sus posiciones: la posición eurocomunista distante hacia los revisionistas soviéticos de George Marchais en los 70 era la menos distante dentro de los partidos revisionistas occidentales, finalmente en el XXIVº Congreso del Partido Comunista Francés de 1982 se caracterizaría por un giro pro soviético del propio Marchais y el partido, en 1991 Marchais resistiría a los llamados renovadores que querían disolver el partido como había pasado en Italia y oficializar un nuevo partido como socialdemócrata; finalmente cuando en el XXVº Congreso del Partido Comunista Francés de 1994 Georges Marchais abandona el partido, sus sucesores, Robert Hue y siguientes, abandonarían lo que ellos llamaban «los errores y dogmas stalinistas del eurocomunismo de Marchais». En el caso del Partido Comunista de España las diferentes fracciones lograrían poner en aprietos a Carrillo durante muchos años, hasta que a la entrada de los 80 por sus diferentes fracasos en las elecciones generales –que para ellos era lo importante para ver el éxito de la agrupación– Carrillo cediera ante los renovadores de Gerardo Iglesias el puesto de Secretario General en 1982, poco a poco se sucederían más escisiones como la del pro soviético Partido Comunista de los Pueblos de España de Ignacio Gallego en 1984, que era «una más» a la larga lista de escisiones en los 60 y 70, ya para 1985 se vería la propia expulsión de Santiago Carrillo del partido. En 1986 el Partido Comunista de España se integraría en la coalición de partidos que conocemos como Izquierda Unida, una unión de varios partidos de variopinta procedencia donde se respetaba la autonomía de cada partido comandada por Gerardo Iglesias, partido que a día de hoy no se diferencia en su programa de su competidor Podemos, y que siempre ha guardado una estrecha relación de amistad y apoyo a SYRIZA incluyendo la unión de ambos en el Parlamento Europeo bajo el conocido como Partido de la Izquierda Europea.

Por supuesto eso no significaba que el eurocomunismo no expulsara a miembros, fracciones y líneas de su partido si la cúpula eurocomunista lo veía necesario para su propia subsistencia el problema para sus intereses es que no siempre veían esto a  tiempo, aunque no es menos cierto que en estos partidos dominados por los eurocomunistas como en los partidos socialdemócratas de sus mismos países no estaba prohibido ni las fracciones ni las líneas, e incluso eran bienvenidas como escaparate de «pluralidad y democracia interna» mientras no se opusieran con vehemencia a las decisiones de los jefes de partido eurocomunistas ni intentaran suplantarlos. Esto es lo que sería catalogado por los marxista-leninistas muy correctamente, ya en años del Partido Comunista Italiano de Togliatti, como «luchas entre clanes»:

«Por más esfuerzos que hagan los revisionistas, jamás podrá haber unidad entre ellos. Nunca hasta hoy se ha podido establecer unidad alguna sobre la base de la traición a la revolución y al marxismo- leninismo, o sobre la base de la lucha contra ellos. Y esto es así tanto en lo que se refiere a las relaciones entre diversos partidos revisionistas, como a la unidad entre el seno de cada uno de ellos. Esto ha sido perfectamente confirmado por el último congreso del partido revisionista italiano. Siguiendo el ejemplo de los partidos burgueses especialmente de los partidos socialdemócratas, el partido revisionista italiano se ha dividido en las más diversas fracciones, cada una con su propia plataforma ideológica y política, con sus simpatizantes y sostenedores dentro y fuera del partido y que disputan y pelean entre sí por lograr el predominio y posiciones privilegiadas. En esta situación, la línea y las actitudes del partido tendrán cada vez menos en cuenta la opinión de las masas y de los militantes de base, e irán adaptándose progresivamente a la correlación de fuerzas, a los compromisos y concesiones mutuas entre dichas fracciones». (Enver Hoxha; La integración en la burguesía, nuevo rumbo del XIIº Congreso de los revisionistas italianos, 2 de marzo de 1969)

Y es debido a esta política liberal de permisión de «luchas entre clanes» que a gran parte de estos partidos eurocomunistas les suplantaran otras fracciones no eurocomunistas –del tipo que fueran– en la cúpula del partido, claro estaba, que los eurocomunistas intentaban cortar de raíz esto antes de que tal cosa pasara, pero como hemos visto en muchos no pudieron evitar que la Espada de Damocles les pillara de lleno. Pese al derribo de las camarillas eurocomunistas en estos partidos revisionistas: como es el caso de la expulsión del grupo carrillista-eurocomunista del Partido Comunista de España, luego integrado en Izquierda Unida, no supuso ni mucho menos que el partido dejara de practicar el eurocomunismo consciente o inconscientemente, aunque se criticara al carrillismo eurocomunista y que poco después se dijera que el partido se había liberado de sus errores, se seguían adoptando las teorías y prácticas no sólo de Santiago Carrillo sino de otros ex líderes eurocomunistas como Berlinguer o Marchais.

Obviamente en un partido marxista-leninista como no está aislado de los fenómenos de su propia sociedad y del cerco imperialista-revisionista existe el peligro de la creación de fracciones y líneas, pero precisamente el deber de los revolucionarios marxista-leninistas es impedir las manifestaciones de la ideología burguesa y pequeño burguesa y la cristalización de fracciones y líneas en el partido en base a estas ideologías:

«La lucha entre el camino socialista y el camino capitalista de desarrollo, que incluye la lucha entre la ideología proletaria y la ideología revisionista, es una ley objetiva, mientras que la lucha entre líneas políticas opuestas es un fenómeno subjetivo, que surge y se desarrolla sólo en ciertas condiciones, cuando el Partido permite que se creen tendencias fraccionalistas y líneas antimarxistas en su seno. Estas tendencias y líneas revisionistas oposicionistas, por lo general, logran cristalizar cuando el partido de la clase obrera no emprende una correcta, resuelta y consecuente lucha de clase en sus filas, en todo momento». (Ndreçi Plasari; La lucha de clases en el seno del Partido: Una garantía de que el Partido seguirá siendo siempre un partido revolucionario de la clase obrera, 1978)

Ya en las primeras semanas de su mandato en el gobierno, hemos podido ser testigos de la crítica interna de varios miembros de SYRIZA a la cúpula, los cuales están descontentos con su organización y con la actuación de Alexis Tsipras. Algunos personajes que habían apoyado la formación se han indignado apoyándose en que el gobierno de SYRIZA ha rebajado el lenguaje contra las instituciones que decía luchar, y que ha renunciado a cumplir con su programa a cambio de conseguir un nuevo rescate. Entre ellos Manolis Glezos quién es considerado héroe antifascista en la lucha contra el nazismo, decía hace poco:

«Renombrar a la Troika como «instituciones» y al memorándum como «acuerdo», y a los prestamistas como «socios», de la misma forma que llamas pescado a la carne, no cambia la situación anterior. Tampoco cambia desde luego el sentido del voto del pueblo griego en las elecciones del 25 de enero de 2015. El pueblo votó lo que Syriza había prometido. Anulamos el statu quo de la austeridad, que no es sólo la estrategia de la oligarquía alemana y de los prestamistas europeos, sino también de la oligarquía griega. Anulamos el memorándum y la troika, así como todas las leyes de la austeridad. Al día siguiente de las elecciones, con una sola ley anulamos la Troika y sus consecuencias. Sin embargo, ha pasado un mes y esto no se ha convertido aún en realidad. Una pena, una auténtica pena. Por mi parte, PIDO DISCULPAS al pueblo griego, porque yo también tomé parte en la creación de esta ilusión». (Manolis Glezos; Artículo, 22 de febrero de 2015)

Con estos reclamos nadie debería asustarse si SYRIZA, como «partido multitendencia», le pasa como a otros partidos revisionistas que en su proceso de degeneración hacia la institución oficial como partido reformista socialdemócrata y el devenir de los acontecimientos hace que dicho partido se comprima el solo en una lucha de fracciones y líneas que de pie a que el partido: 1) se autodisuelva; 2) que se disuelva en un partido oficialmente socialdemócrata; 3) que veamos al viejo partido revisionista refundando en un nuevo partido bajo la oficialidad socialdemócrata; 4) o que seamos testigos de una nueva unión de partidos.

Una crisis por la mala gestión gubernamental, o la pérdida del poder en las próximas elecciones, o la no vuelta al poder y la sucesión de años en la oposición podría azuzar la lucha interior en SYRIZA y derivar en lo ya expresado». (Equipo de Bitácora (M-L); ¿Es Alexis Tsipras el nuevo Enrico Berlinguer?, 2015)